Al servicio de la patria

Crew of the B-29 "Enola Gay"
MARIANAS: CREWS The ground crew of the B-29 “Enola Gay” which atom-bombed Hiroshima, Japan. Col. Paul W. Tibbets, the pilot is the center. Marianas Islands.

Decía el psicólogo francés Gustave Le Bon que una aglomeración grande de individuos con sentimientos comunes y una orientación fija de las ideas, forma una mente colectiva como si de un solo ser se tratase. Desaparece la personalidad individual, consciente y racional, y los actos son guiados por las emociones y el subconsciente.  Le Bon destaca tres características de la unidad mental de las masas:

  1. “El individuo que forma parte de una masa adquiere, por simples consideraciones numéricas, un sentimiento de poder invencible que le permite ceder ante instintos que, de haber estado solo, hubiera forzosamente mantenido bajo control”
  2. “En una masa, todo sentimiento y todo acto es contagioso; y contagioso a tal grado que un individuo se vuelve dispuesto a sacrificar su interés personal en aras del interés colectivo”
  3. Sugestionabilidad. “Un individuo, sumergido durante cierta cantidad de tiempo en una masa en acción, pronto se encuentra en un estado especial que se asemeja mucho al estado de fascinación en el que se encuentra el individuo hipnotizado. Bajo la influencia de una sugestión, la persona acometerá la realización de actos con una impetuosidad irresistible”

Conociendo estos aspectos de la psicología humana, parece una cuestión bastante sencilla manejar una masa para conseguir objetivos concretos. Bien lo sabían los más sanguinarios dictadores que han pasado por el planeta, o los líderes de sectas religiosas que pueden llegar a ejercer un control absoluto sobre sus seguidores.

Pero también hay instituciones que se sirven de estos rasgos para estructurarse o simplemente existir, como es el caso del ejército.

Son muchos los motivos por los cuales un individuo decide alistarse: patriotismo, estilo de vida, camaradería,  vocación, beneficios económicos, reto personal, posibilidad de ascender… La publicidad que se nos presenta, suele mostrar a las fuerzas armadas como un bonito campamento de boy-scouts, donde impera el sentimiento de hermandad y donde uno puede realizarse como persona en el sector que más le llene. Nadie habla de conflictos bélicos o de asesinatos, ni de violaciones de los derechos humanos y abusos de poder, y tampoco de mutilaciones o de trastornos postraumáticos que duran el resto de la vida.

Posiblemente muchos de los ciudadanos que hacen carrera militar, jamás tendrán que disparar de frente a un enemigo o vivir en primera persona una guerra en su etapa más virulenta, sino que se limitarán a ejercitarse, a defender y a desfilar dentro de un sistema fuertemente jerarquizado y disciplinario que anula al individuo.

De cualquier modo, el ejército es una herramienta para la guerra, cuyos movimientos se deciden y dirigen desde cómodos despachos lejos del conflicto, y los individuos que lo componen, deshumanizados por esa peculiaridad de nuestra mente, son el brazo ejecutor que lleva a cabo las escenas sangrientas que vemos cada día en los telediarios. Por la nación. Por el honor. Por la patria.

“La guerra invisible” dirigida por Kirby Dick es un multipremiado documental sobre la violencia sexual en el ejército. A través de los desgarradores testimonios de las propias víctimas, tanto mujeres como hombres, se aborda un tema que, lejos de darse en casos aislados, es asombrosamente habitual dentro de las fuerzas armadas estadounidenses. Aporta también, duras e impactantes entrevistas de oficiales de alto rango y de miembros del Congreso, que demuestran con pruebas fehacientes que estas agresiones sexuales se producen sistemáticamente y que el propio ejército las perpetúa mientras encubre a los violadores.

“The Ground Truth: After the Killing Ends” de Patricia Foulkrod, gira en torno a entrevistas personales a soldados combatientes en la guerra de Irak, y se centra en las duras consecuencias de haber participado en un conflicto violento. Además de secuelas físicas, la mayoría sufren trastorno por estrés postraumático que es una severa reacción emocional a un trauma psicológico extremo, lo que provoca graves síntomas como pesadillas constantes, depresión, crisis agudas de ansiedad y pánico o pensamientos suicidas, entre otros. El soldado que ha experimentado una guerra, jamás volverá a recuperar su vida.

En “La guerra que usted no ve” el periodista John Pilger denuncia la manipulación a la que estamos sometidos por los medios de información, y cómo éstos son cómplices de los jefes de estado y del gobierno en la “propaganda de guerra”.  Los medios  de comunicación de masas son hoy día la única fuente de información para la gran mayoría de las personas, y como tal los gobiernos llevan muchos años  sabiendo muy bien como manejar la información en cada parte del planeta para manipular, enfrentar, desinformar,y crear opinión en los ciudadanos.

El inventor del concepto “Relaciones Públicas”, Edward Bernays dijo una vez: La manipulación inteligente de las masas es un gobierno invisible, que es el verdadero poder gobernante en nuestro país.

Oliver Stone también se suma al carro de la denuncia social en “La historia no contada de EEUU”. Este documental, dividido en diez episodios, se centra en distintos conflictos históricos desde un enfoque crítico, planteando preguntas, indagando más allá de las versiones oficiales, presentándonos a héroes olvidados y desenmascarando a algunos de los que pasaron a las historia como tales. Stone nos habla de guerra sucia, mentiras oficiales, amenaza nuclear y operaciones ilegales, a través de un recorrido por los mandatos de diversos presidentes estadounidenses; de Truman a Eisenhower, JFK, Nixon, Reagan a Barak Obama. No faltan la Guerra Fría, las relaciones con la URSS y posteriormente con Rusia, la Guerra de Vietnam, la relación con el Tercer Mundo, el terror y la necesidad de seguridad tras el ataque a las Torres Gemelas. La realidad no es la que aparece en los libros de historia.

¿Tiene el ser humano una inclinación natural hacia la violencia? Y si es así, ¿podemos controlarlo, razonar independientemente de la masa y actuar de forma civilizada y solidaria?

A la pregunta de A.Einstein “¿Qué puede hacerse para defender a los hombres de los estragos de la guerra?” S. Freud respondió: “Desde épocas inmemoriales se desenvuelve en la humanidad el proceso del desarrollo de la cultura. Las alteraciones psíquicas sobrevenidas con el proceso cultural son llamativas e indubitables. Consisten en un progresivo desplazamiento de las metas pulsionales y en una limitación de las mociones pulsionales”

Son dos los caracteres psicológicos de la cultura más importantes: el fortalecimiento del intelecto, que empieza a gobernar a la vida pulsional, y la interiorización de la inclinación a agredir, con sus consecuencias ventajosas y peligrosas. Ahora bien, la guerra contradice de la manera más flagrante las actitudes psíquicas que nos impone el proceso cultural, y por eso, nos vemos precisados a sublevarnos contra ella; no la soportamos más.

¿Cuánto tendremos que esperar hasta que los otros también se vuelvan pacifistas? No es posible decirlo, pero acaso no sea una esperanza utópica que el influjo de esos dos factores, el de la actitud cultural y el de la justificada angustia ante los efectos de una guerra futura, haya de poner fin a las guerras en una época no lejana. Por qué caminos o rodeos, eso no podemos colegirlo.

Artículo publicado en: http://www.ethicalmagazine.org/al-servicio-de-la-patria-por-noemi-alba/

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