Cine y Cambio Social

metropolis
Fotograma de Metrópolis

Desde que Thomas Alva Edison patentara, allá hacia finales del siglo XIX, el kinetoscopio, y los hermanos Lumière desarrollaran el cinematógrafo, el séptimo arte ha hecho un largo recorrido durante el cual ha pasado por etapas muy dispares, adquiriendo color y sonido durante el camino,y adaptándose o reflejando contextos sociales, culturales y económicos, pero sin dejar de ser lo que fue casi desde sus inicios: un revulsivo de mentes y de emociones.

La primera proyección pública de los Lumière en París fue todo un espectáculo, pero ni los dos hermanos con su visión de negocio, fueron capaces de intuir el potencial que encerraba el reciente invento. Tuvo que ser Georges Méliés, un ilusionista y fabricante de juguetes parisino, quien descubrió el verdadero poder de la cinematografía, el de manipular y transformar la realidad. Utilizando trucos de montaje y retocando fotogramas para crear efectos especiales, no solo se convirtió en el pionero del cine de terror, si no que abrió los ojos a fotógrafos y realizadores noveles a las infinitas posibilidades que tenían ante sí.

Pronto el cine se convirtió en un espectáculo de masas y se desarrollaron todo tipo de géneros, inspirándose en novelas, relatos, acontecimientos históricos o filmes documentales.

Por un lado, algunos autores como Griffith con su polémica obra “El nacimiento de una nación” donde se exalta la “supremacía de la raza blanca” y la labor del Ku Klux Klan, o Eisenstein cuyo “Acorazado Potemkin” le subió al podio de los mejores, y que ensalza el espíritu revolucionario del hombre común, narrando el motín de la tripulación del acorazado contra los oficiales del régimen zarista, utilizaron complejas técnicas de montaje  para apelar a las emociones del espectador, incitando al odio racial o a la rebeldía contra la opresión. Fueron ambas, películas propagandísticas que tuvieron una fuerte repercusión en la sociedad de la época.

Por otro lado, se desarrollaba el cine documental, que trataba de captar el mundo, lo cotidiano, lo real, sin dramas, de forma natural y más o menos espontánea, con Vértov (“El hombre de la cámara”) y Flaherty (“Nanuk, el esquimal”) como padres de este género casi recién nacido. El debate sobre lo imposible de la objetividad y la neutralidad en este tipo de narración audiovisual (así como de cualquier expresión artística), estuvo vigente desde sus inicios, pues es un hecho que cada autor capta lo que ve de un modo distinto, y que la sola elección de un determinado encuadre le otorga relevancia a una imagen o a una parte de la realidad. Vértov promulgaba la teoría del “cine ojo” y buscaba mostrar lo que el ojo no es capaz de ver. Flaherty filmó un documental costumbrista sobre la vida de los Inuit, añadiendo elementos de ficción para atraer la atención del público.

Lo que parece indiscutible es que el cine, ha resultado actuar como un conformador de actitudes y una importante influencia en la forma de percibir la realidad, y también como un transmisor de información, ideas y conocimiento, especialmente en épocas y sectores de la población con escaso acceso a la alfabetización. En la actualidad, y con las plataformas disponibles en internet que existen para tal uso, el cine documental se ha convertido en un artículo de consumo masivo, como un medio de información ameno y para todos los públicos. En momentos de crisis social, económica, política, ecológica e incluso moral, se exige material de denuncia, investigaciones que destapen el entramado escondido tras unos medios que manipulan y sesgan la verdad. Queremos ver la realidad que existe y se nos oculta.

Desde estas líneas intentaremos ofrecer algunos títulos que revelen la verdad,  esas situaciones y acontecimientos de nuestro mundo que permanecen escondidos o maquillados,  filmes que inciten a la reflexión, al rechazo de la injusticia, a la indignación que nos mueve por dentro y despierta en nosotros la necesidad de actuar.

“No acepten lo habitual como cosa natural pues en tiempos de desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar.”B.Brecht

Publicado en www.ethicalmagazine.org

https://www.facebook.com/ethicalmagazine/

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