Pienso vegano

Normalmente, cuando una persona abandona sus antiguos hábitos y decide acogerse a un estilo de vida basado en el veganismo, hace una revisión general de todo lo aprendido para replantearse el mundo desde una nueva perspectiva. La mayoría de los veganos se mueven por razones éticas y de respeto a los demás animales. Desde el momento en el que la venda cae de nuestros ojos y somos conscientes de la cruenta realidad que sufren las especies explotadas por el ser humano, damos un giro radical a nuestras costumbres adquiridas para vivir en coherencia con nuestro anhelo de respeto e igualdad. Pero nos encontramos en una sociedad construida sobre estructuras especistas y en ocasiones resulta incluso complicado escapar de esta influencia.

Suele ocurrir con el tema de la alimentación de perros y gatos y los piensos veganos elaborados para ellos.  Cada vez tenemos más opciones para elegir en el mercado, así como información aportada por veterinarios y expertos en nutrición animal. Sin embargo, la inseguridad y los prejuicios siguen estando presentes en muchos veganos que sienten que podrían estar poniendo en peligro la salud de sus compañeros.

El primero de los argumentos en contra de la alimentación vegana en perros y gatos que suele esgrimir la gente, es que son especies omnívoras y carnívoras que necesitan productos de origen animal. La realidad es que todos los animales necesitamos una serie de nutrientes, independientemente de cual sea su origen. Es decir, nuestro cuerpo tiene unas exigencias proteinicas, por poner un ejemplo, pero no distinguirá si estas provienen de un origen vegetal, mineral, animal o sintético. Lo que importa es la biodisponibilidad del nutriente para poder realizar las funciones corporales de un organismo sano.

También es común escuchar que la opción vegana para ellos no es natural. Este punto es ampliamente discutible. Desde un razonamiento puramente lógico no existe nada que pueda considerarse “no natural” ya que todo en el mundo es naturaleza. Incluso lo que llamamos “artificial” surge de una materia natural que es el cerebro. La evolución y la transformación de los materiales también forman parte de un desarrollo inherente a las sociedades y los individuos. Mucha gente asocia lo natural con lo bueno y lo artificial o “no natural” con lo malo sin embargo, esto no deja de ser un prejuicio sin base científica. La naturaleza de los seres vivos no es inmutable. La biología es cambio y movimiento continuo. La cuestión a valorar aquí es, si algo es correcto o incorrecto desde el punto de vista ético. Y entendemos que, alimentar a unos animales haciendo uso de la crueldad de la industria ganadera, no lo es.

Por otra parte, en la naturaleza, los animales omnívoros, ingieren bastante materia vegetal y por supuesto, no toman comida seca y prensada en forma de bolas, ni tarrinas de paté o similares. Los gatos en estado salvaje se alimentan de pájaros, ratones, topos, musarañas y otros pequeños animales, sin embargo los piensos comunes, suelen incluir algún tipo de pescado como salmón. Los perros y los gatos, con su domesticación, han sido apartados de la cadena alimenticia. Esto les proporciona algunos privilegios con respecto a los animales salvajes como tener siempre alimento disponible, preparado específicamente para ellos.

Otro factor que suele generar reticencias hacia la opción vegana para perros y gatos son las generalizaciones, en muchos casos alimentadas por medios sensacionalistas. Es muy frecuente que, ante novedades que nos resultan desconocidas, reaccionemos con desconfianza y atendamos a las opiniones negativas sin contrastar la información recurriendo a fuentes expertas. Al final, los casos anecdóticos de ese pariente lejano que tenía un gato, o aquel perro del amigo de un amigo, que han tenido problemas con una alimentación vegana, resultan tener más peso que los estudios veterinarios y los testimonios positivos de cientos de familias. Sacar conclusiones a partir de casos aislados y sin haber estudiado la verdadera causa del problema, no constituye una prueba válida ya que la información está incompleta.

Los motivos para elegir una alimentación vegana para perros y gatos, son varios.  Los piensos cárnicos que se comercializan, están elaborados de subproductos animales no aptos para el consumo humano. Nos referimos a los animales que llegan moribundos o muertos al matadero o los que presentan alguna enfermedad. También se incluyen partes del cuerpo que no se comercializan para alimento humano como  cabezas, patas, intestinos de todo tipo de animales,  e incluso harina  hidrolizada de plumas. Varias marcas de pienso han sido señaladas tras analizar sus productos, al descubrirse que también se incluían restos de perros y gatos sacrificados en refugios. La mezcla resultante puede contener niveles elevados de fármacos, hormonas u otras sustancias químicas dañinas para la salud.  A medio y largo plazo puede favorecer el desarrollo de enfermedades crónicas como alergias, problemas digestivos o neurológicos y hasta cáncer.  Cada vez son más los expertos en nutrición veterinaria que se aventuran a cuestionar la alimentación con piensos cárnicos industriales.

La realidad es que una alimentación equilibrada y 100% vegetal es perfectamente posible y saludable para perros y gatos

Eligiendo esta alternativa, evitamos colaborar con la industria ganadera y además, eliminamos los riesgos para la salud que suponen las dietas cárnicas con piensos convencionales. Los piensos que encontramos a la venta en tiendas especializadas, están perfectamente formulados para aportar todos los nutrientes que necesitan, tanto perros como gatos, para mantener una salud óptima. También existen suplementos muy completos para complementar una dieta casera.

Tan solo debemos tener algunas precauciones, especialmente con los gatos. La dieta vegana hace que el pH de nuestra sangre resulte más alcalino, lo cual es beneficioso para prevenir enfermedades graves como el cáncer. Sin embargo en algunos perros y sobre todo en gatos, puede favorecer la formación de cálculos urinarios.  La recomendación de los veterinarios es que se realice una transición en su dieta de forma muy progresiva y que durante los primeros meses, se lleve un control del pH de su orina. Incluso podemos conseguir medidores para realizar la prueba nosotros mismos en casa.  El pH ideal en la orina de perros y gatos debe situarse en un rango de 6,0 y 7,5. Si resulta que se ha dado una alcalinización, esta se puede corregir con aditivos alimentarios. Compuestos como metionina, ácido fosfórico o vitamina C, también son un buen recurso para volver a equilibrar el pH.

Cada vez tenemos más opciones para elegir en el mercado, así como información aportada por veterinarios y expertos en nutrición animal

Una de las dificultades que pueden encontrar las personas que deciden alimentar a sus compañeros de forma vegana es la falta de respaldo veterinario. Al ser una alternativa relativamente moderna, muchos de estos profesionales continúan en la vieja escuela y no se encuentran actualizados. Por eso es tan importante que nos informemos por nuestra cuenta a través de fuentes fiables como vegepets.info.

Es fundamental que reflexionemos sobre esta cuestión: ¿tiene la vida de un gato o un perro más valor que la de una vaca o un cerdo? Podemos cuidar de la salud de nuestros animales con total responsabilidad ya que cada vez existen más marcas y opciones en el mercado de total confianza y aprobadas y supervisadas por veterinarios.  Y de esta forma además, estaremos siendo coherentes con nuestros principios sobre el respeto a la vida de todos los seres sintientes.

Artículo publicado en Bueno y Vegano.

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